Prescripción de deudas de tarjeta: cuándo el banco ya no puede cobrarte por vía judicial
Entre 3 y 5 años según el respaldo jurídico. Qué dice la norma, qué cambia para el deudor y qué no cambia.
Millones de colombianos pagan sus compras y resuelven emergencias con tarjeta de crédito — y la mayoría desconoce un mecanismo legal que puede pesar mucho en una deuda vencida: la prescripción. Es el límite temporal que la ley impone al acreedor para exigir el pago por vía judicial. No borra la deuda, pero cambia el tablero legal del deudor.
Qué es — y qué no es
Según el Ministerio de Justicia y del Derecho, la prescripción ocurre cuando el acreedor pierde la posibilidad legal de reclamar el pago. El matiz importa: la obligación no desaparece; lo que se extingue es el derecho a iniciar acciones judiciales para cobrarla.
El mecanismo no es exclusivo de las tarjetas: cubre cualquier obligación financiera, como barrera temporal contra reclamaciones eternas.
Los plazos: entre 3 y 5 años
Para tarjetas de crédito en Colombia, la prescripción corre entre tres y cinco años, según el procedimiento legal que exija el cobro — y eso depende del respaldo jurídico del crédito.
El Banco BBVA lo detalla así: las deudas de tarjeta “prescriben a los tres años y la acción ejecutiva a los cinco años de vencido el plazo”. La razón: al entregar la tarjeta, la entidad hace firmar un pagaré — el documento que respalda legalmente la obligación.
Desde el Banco Finandina complementan: sin respaldo jurídico — pagaré o letra de cambio — no hay proceso judicial de cobro posible, y es ese documento el que determina qué plazo de prescripción aplica.
El paralelo tributario
La lógica se repite en el frente fiscal: los artículos 817 y 818 del Estatuto Tributario fijan la prescripción de las deudas con el fisco en cinco años, con variaciones según el cumplimiento del contribuyente. La DIAN formaliza esa prescripción — a solicitud del contribuyente o de oficio.
El tamaño del tema
Las cifras muestran por qué esto no es discusión de nicho: en 2023, el 35,3% de los adultos del país — 13,5 millones de personas — tenía tarjeta de crédito vigente. Y con la tasa de usura de febrero de 2025 en 26,30% efectivo anual, el costo de manejarla mal es alto.
La letra chica que conviene grabarse
La prescripción es un alivio legal, no un plan financiero. El reporte negativo, el cierre de puertas en el sistema y el cobro prejurídico siguen su curso mientras tanto. La estrategia sensata sigue siendo la de siempre: conocer la propia capacidad de pago y no gastar por encima de ella.
La tarjeta es útil para emergencias y compras necesarias — con gestión cuidadosa. Contar con que la deuda “prescriba” nunca fue una: es la salida de emergencia, no la puerta.
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