Se acabó el respiro: la tasa de usura de las tarjetas vuelve a subir
25,17% en agosto, tras dos meses de baja. El hueco fiscal detrás del giro — y cómo protege el bolsillo quien depende del crédito.
Duró poco el alivio. Tras dos meses de bajas consecutivas, agosto trajo el giro: la Superintendencia Financiera subió la tasa de usura de las tarjetas de crédito en 0,39 puntos porcentuales, hasta el 25,17% — el fin de una tendencia que venía aliviando a millones de usuarios.
De la baja al rebote
Julio había recortado 0,77 puntos y junio otros 0,49 — un respiro real para quien financia sus compras con crédito. La realidad económica del país forzó el cambio de rumbo.
El contexto técnico: la usura es el techo legal de lo que un banco puede cobrar en intereses — protección contra el cobro abusivo. Se calcula sumando 50% al interés bancario corriente, que para agosto quedó en 16,78% efectivo anual.
No es solo la tarjeta
El encarecimiento cruzó todas las modalidades: el crédito productivo urbano alcanzó el 52,20% y el rural llegó al 74,33% — con el pequeño productor de las zonas apartadas entre los más golpeados. La señal es estructural, no una fluctuación pasajera del mercado.
El culpable señalado: el hueco fiscal
Los expertos apuntan al deterioro fiscal como causa de fondo. Diego Palencia, vicepresidente de investigaciones de Solidus Capital, no matizó: “el hueco fiscal todo lo absorbe, es muy grave”.
Reforma tributaria incierta, gasto público bajo presión, presupuesto tensionado: con ese telón, los bancos se ponen cautelosos — y trasladan el riesgo al usuario vía tasas más altas.
Quién paga la cuenta
El golpe cae con más fuerza sobre los hogares de ingresos medios y bajos — los que más dependen de la tarjeta y del préstamo personal. Y con la inflación todavía arriba de la meta del Banco de la República, el crédito caro amenaza con enfriar el consumo interno.
Lo inmediato: cuotas más altas, compras grandes más caras de financiar y riesgo extra de sobreendeudamiento para quien ya viene comprometido.
Defensa del bolsillo
Las recomendaciones de los expertos para navegar el ciclo: comparar ofertas antes de cualquier crédito nuevo, pagar el total de la tarjeta siempre que se pueda — el mínimo sale carísimo con estas tasas —, y aplazar las compras grandes financiadas que puedan esperar un mejor momento.
Con el techo en 25,17%, cada decisión de crédito pesa más. La calculadora, ahora, es la mejor amiga del consumidor.